Mírame y no me… olvides

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(Foto: Vidas prestadas, la nueva obra de Gabriel Córdoba. Estreno en El Almazen, Barcelona. Vero 2015)

Desde el amor sincero que profeso por el teatro, aquí os dejo todo lo que me hizo sentir Vidas prestadasDeseo que os llegue y os animo a ir en busca de emociones propias con esta experiencia teatral.

Hoy me ha despertado el rumor amortiguado del río. En la ciudad contaminada, el agua ruge de esa forma contenida cuando ha llovido mucho; el cauce se desborda por las márgenes a causa de la cantidad de mierda que le han tirado. Pero la corriente fluye con fuerza, y sé que el río está escupiendo toda la basura hacia fuera.

Viví un despertar muy parecido al ver actuar a Gabriel Córdoba y a Rafa Delacroix en Vidas Prestadas, obra escrita y dirigida por el primero.

Un rumor sordo de experiencia cargada de recuerdos sirven a un director teatral, al más puro estilo Gloria Swanson en El crepúsculo de los dioses (Gabriel Córdoba), para barrer con la inocencia del joven actor debutante (Rafa Delacroix), que aspira a conseguir un papel protagonista. El director es el río desbordado, la avalancha de emociones emergidas de entre el limo más profundo de su existencia, la bofetada continua al aficionado de pasión vocacional y fragilidad de inexperto.

Porque, como dice el director, «En el teatro todo es verdad. Para mentiras ya tenemos el cine», estar tan cerca de Gabriel y Rafa mientras interpretan es tan auténtico como freír esas croquetas caseras que tanto me gustan: las contemplo saboreando lo que vendrá y, sin previo aviso, me salpica el aceite hirviendo. A través de las vivencias más cotidianas sobre las tablas, la interpretación de Gabriel levanta ampollas, la de Rafa es el calor remanente en la piel herida. Golpes y caricias, lágrima contenida y carcajada breve, porque al poco llega un nuevo embate dialéctico.

La intensidad textual de Vidas Prestadas aumenta en autenticidad por la cercanía física entre público e intérpretes, lo cual es posible gracias al escenario en que se representa: el Almazen (www.almazen.net). Un local de recorrido tan largo, constante y peculiar que merece artículo aparte. Dirigido por Macarena González de Vega, este espacio colectivo sirve de escena para «artes poco convencionales». Como espectadora, amo la posibilidad de que esa ruptura con la convención incluya la cercanía entre público y artistas.

En resumen. Ríos desbordados, deliciosas frituras familiares, en apariencia inofensivas, que salpican aceite hirviendo a la cara del espectador. Teatro sobre teatro, miel sobre hojuelas. Gabriel Córdoba y Rafa Delacroix al alcance de la mano, a pie de alma. Amor, sexo y risas saladas por un llanto antiguo. Vidas prestadas. Altamente imperdible.

Todavía podéis Verla:

https://www.facebook.com/events/1377767785881474/

Y me gustó tanto el Almazen que alguien muy especial ¡me regaló el carnet de socia! La guinda de la noche.

almazen

Vida

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