Llamadas que marcan

G., de siete años, está esta semana con su padre. Sí, G. y C., de cinco, viven una semana conmigo y otra con él. Tienen dos casas en invierno y hasta cuatro en verano (entre ambas familias).
G. y C son afortunados y son unos valientes.
G. me llama por teléfono a diario. Ha empezado a hacerlo esta semana.
Me perseguía la preocupación de que estuviera añorándome “demasiado”. Me echa de menos y yo a él. Somos afortunados. Nos queremos.
Hace un rato me ha llamado:
-Mami, se me ha ocurrido una historia para que escribas un cuento.
-¿De verdad?
-Sí, claro.
-Cuéntame.
-Pues es un cuento sobre todo lo malo que nos ocurre en la vida y sobre todo lo bueno.
-¿Sí? (en realidad, me he emocionado y me he puesto en modo “madre alerta” al mismo tiempo).
-Sí. Puede ser muy chulo.
-¿Y qué cosas buenas te han ocurrido a ti?
-Tener una mamá como tú y un papá como papá.
– (A punto de llorar) Cariño, qué bonito. ¿Y lo malo?
-A ver… (Bien, buena señal, lo tiene que pensar) Pues… (tachán, tachán, aquí viene el trauma fruto de la separación de hace ya tres años) QUE ME HE TROPEZADO TRES VECES DURANTE EL PASEO QUE HEMOS DADO HOY CON PAPÁ.

G. tiene muy claro lo bueno y lo malo. Tan claro que lo describe en dos frases. Y quiere escribir una historia con ello, conmigo.
G. está haciéndose mayor y lo sabe.

(la conversación continúa)

-G., estás haciéndote muy mayor, mi vida.
-Sí, lo sé. ¿Sabes, mami? Es una sensación muy rara.
-¿Por qué?
-Porque cuando te haces mayor empiezas a decir tacos y tienes que comer lechuga.

Insisto, G. tiene muy claro su día a día.

C., al que no quiero dejar de mencionar, ha zanjado la conversación con un:
-Mami, es que no se me ocurre nada que decir.
-Pues no digas nada, cariño.
-Es que yo solo hablo cuando estoy con la persona delante. Te quiero.

C. también sabe muy bien lo que quiere y, de momento, no creo que se enganche a twitter.

Parece que estamos haciéndolo bien. Dos pequeñas personitas con las ideas claras y las emociones sobre la mesa.

Un aplauso para esta familia repartida en varios hogares. Que todos vivamos con tanta claridad como desprenden las explicaciones de nuestros hijos. Que se hacen mayores. A diario. Y TIENEN MUY CLARO LO QUE DESEAN.

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Fotos: Los deseos se cumplen si se tienen. (by www.luissalinas.es)
Y dos canciones
1 La favorita de estos dos soñadores:

2 La que más me hace saltar con ellos y verlos cuando no los tengo a mi lado

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